Pues si, en esta isla hay cantera. Y no mala ni del montón precisamente. El pasado lunes pude asistir al concierto de la Joven Orquesta de Gran Canaria (con una media de edad que debe rondar los 20 años) en el Auditorio Alfredo Kraus.
Magistralemente dirigida por el maestro Zdzislaw Tytlak (violonchelista de la Orq. Filarm. de G.C.), interpretaron obras de Vivaldi, Mozart, Fauré, Chaikovski y Shostakovich.
En una primera parte dedicada a solistas, el concierto empezó con el Concierto para dos Trompetas y Orquesta en Do Mayor de A.Vivaldi. Los solistas, Neftalí Ojeda (Teror, 1985) y Arístides Sosa (Gáldar, 1981) con sendos "piccolos" (trompeta de reducidads dimensiones usada para interpretar, por norma general, música barroca) acompañados por una pequeña orquesta de cuerdas (propia de la época) entusiasmaron al público con una bonita sonoridad y un perfecto acoplamiento, donde apenas se notaba el cambio entre uno u otro y cómo lo compaginaban con dicha orquesta. Una pena que este concierto apenas dure unos 8 minutos.
Seguidamente, subió al escenario José Vicente Guerra, un fagotista bastante joven, interpretando el Concierto para Fagot y Orquesta en Si Bemol Mayor, K191 de W. A. Mozart. De este chico destacaría especialmente la soltura y la naturalidad con la que tocó. Parecía que estaba en su casa. Aparte el virtuosismo con el que interpretó la obra... tocando de memoria, pasajes muy limpios, claridad en las entradas, incluso se permitía el lujo de dirigir a la orquesta cada vez que acababa una cadencia.
Para finalizar la primera parte, hacia acto de presencia en el escenario el Coro Juvenil de la OFGC, dirigido por Amaya Añúa. Interpretaron Cantique de Jean Racine para coro y orquesta de G. Fauré. A mi que no me suelen gustar los coros, esta obra me encantó. Un coro completamente atento a las indicaciones del director, con un acople total entre voces y una sonoridad muy clara y espaciosa.
Después de los 15 minutos de rigor para tomar el aire y hacer que la sangre vuelva a circular por todo tu cuerpo, tuvimos la oportunidad de ver y escuchar a la Orquesta al completo. Con cerca de un centenar de músicos (cuento 77 músicos en el programa del concierto) interpretaron, primero, la Suite nº4 en Sol Mayor, op. 61 "Mozartiana" de Chaikovski para acabar con la Suite de Jazz nº2 de D. Shostakovich, donde encontramos un precioso vals muy conocido. A pesar del cansancio de los músicos (habían estado ensayando esa misma mañana casi tres horas) el concierto me pareció una maravilla, máxime cuando la edad media de la orquesta debe rondar los 20 años. Para finalizar, después de los numerosísimos aplausos del público, se interpretaron tres bises. El primero todavía estoy intentando saber qué era. El segundo, un fragmento del precioso vals de la Suite de Jazz Nº2 de Chaikovski, interpretado "en mutis" (cantando con la boca cerrada) por los músicos de viento y acompañados a pizzicato por las cuerdas, y el tercero, la misma obra pero cambiando el mutis de los "vientos" por el mutis del público. Muy original y llamativo.
En fin, como siempre vuelvo a recalcar, lástima que en esta isla no haya dinero para mantener estas cosas. En mi época, el Conservatorio tenía una orquesta, creo, de mejor calidad que esta incluso. Hoy en día, de aquella orquesta, tocando profesionalmente quedarán 6 u 8 y el 90% de ellos, tocando fuera de la isla. Los demás, estamos en colegios, institutos, escuelas de música, cogiendo los "bolos" que salen por ahí cada "y pico" meses o tocando 2 veces al año en la Orquesta Sinfónica de Las Palmas (no hay dinero para más programa). Espero que éste no sea el final de la prometedora cantera que viene pisando los talones a los de la anterior generación (los de mi quinta) y no acaben llenando los sillones de los diferentes institutos, colegios y escuelas de música de la isla y sí lo hagan de unos prometedores Teatro Pérez Galdós, Teatro Cuyás, Teatro Guiniguada... etc, etc, etc.
Magistralemente dirigida por el maestro Zdzislaw Tytlak (violonchelista de la Orq. Filarm. de G.C.), interpretaron obras de Vivaldi, Mozart, Fauré, Chaikovski y Shostakovich.
En una primera parte dedicada a solistas, el concierto empezó con el Concierto para dos Trompetas y Orquesta en Do Mayor de A.Vivaldi. Los solistas, Neftalí Ojeda (Teror, 1985) y Arístides Sosa (Gáldar, 1981) con sendos "piccolos" (trompeta de reducidads dimensiones usada para interpretar, por norma general, música barroca) acompañados por una pequeña orquesta de cuerdas (propia de la época) entusiasmaron al público con una bonita sonoridad y un perfecto acoplamiento, donde apenas se notaba el cambio entre uno u otro y cómo lo compaginaban con dicha orquesta. Una pena que este concierto apenas dure unos 8 minutos.
Seguidamente, subió al escenario José Vicente Guerra, un fagotista bastante joven, interpretando el Concierto para Fagot y Orquesta en Si Bemol Mayor, K191 de W. A. Mozart. De este chico destacaría especialmente la soltura y la naturalidad con la que tocó. Parecía que estaba en su casa. Aparte el virtuosismo con el que interpretó la obra... tocando de memoria, pasajes muy limpios, claridad en las entradas, incluso se permitía el lujo de dirigir a la orquesta cada vez que acababa una cadencia.
Para finalizar la primera parte, hacia acto de presencia en el escenario el Coro Juvenil de la OFGC, dirigido por Amaya Añúa. Interpretaron Cantique de Jean Racine para coro y orquesta de G. Fauré. A mi que no me suelen gustar los coros, esta obra me encantó. Un coro completamente atento a las indicaciones del director, con un acople total entre voces y una sonoridad muy clara y espaciosa.
Después de los 15 minutos de rigor para tomar el aire y hacer que la sangre vuelva a circular por todo tu cuerpo, tuvimos la oportunidad de ver y escuchar a la Orquesta al completo. Con cerca de un centenar de músicos (cuento 77 músicos en el programa del concierto) interpretaron, primero, la Suite nº4 en Sol Mayor, op. 61 "Mozartiana" de Chaikovski para acabar con la Suite de Jazz nº2 de D. Shostakovich, donde encontramos un precioso vals muy conocido. A pesar del cansancio de los músicos (habían estado ensayando esa misma mañana casi tres horas) el concierto me pareció una maravilla, máxime cuando la edad media de la orquesta debe rondar los 20 años. Para finalizar, después de los numerosísimos aplausos del público, se interpretaron tres bises. El primero todavía estoy intentando saber qué era. El segundo, un fragmento del precioso vals de la Suite de Jazz Nº2 de Chaikovski, interpretado "en mutis" (cantando con la boca cerrada) por los músicos de viento y acompañados a pizzicato por las cuerdas, y el tercero, la misma obra pero cambiando el mutis de los "vientos" por el mutis del público. Muy original y llamativo.
En fin, como siempre vuelvo a recalcar, lástima que en esta isla no haya dinero para mantener estas cosas. En mi época, el Conservatorio tenía una orquesta, creo, de mejor calidad que esta incluso. Hoy en día, de aquella orquesta, tocando profesionalmente quedarán 6 u 8 y el 90% de ellos, tocando fuera de la isla. Los demás, estamos en colegios, institutos, escuelas de música, cogiendo los "bolos" que salen por ahí cada "y pico" meses o tocando 2 veces al año en la Orquesta Sinfónica de Las Palmas (no hay dinero para más programa). Espero que éste no sea el final de la prometedora cantera que viene pisando los talones a los de la anterior generación (los de mi quinta) y no acaben llenando los sillones de los diferentes institutos, colegios y escuelas de música de la isla y sí lo hagan de unos prometedores Teatro Pérez Galdós, Teatro Cuyás, Teatro Guiniguada... etc, etc, etc.
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